Pumas Femenil salió del Estadio Hidalgo con una derrota 3-1 ante Pachuca, en un partido donde las universitarias tuvieron momentos de intención, pero no lograron sostener el ritmo ni encontrar la contundencia necesaria ante unas Tuzas que aprovecharon mejor sus oportunidades.

El resultado duele, claro. Caer ante Pachuca nunca es sencillo, y menos en un arranque de torneo donde cada jornada empieza a marcar sensaciones. Pero también hay que leer el contexto completo: este equipo todavía está en búsqueda de ritmo, ajustes y respuestas dentro de un Apertura 2026 que apenas comienza, pero que exige reaccionar rápido.

Pumas venía de una derrota complicada ante León en Ciudad Universitaria y después consiguió una victoria importante frente a Necaxa, un resultado que ayudó a acomodar un poco el ánimo. La visita a Pachuca representaba una prueba más exigente, no solo por el rival, sino por el escenario y por la necesidad de confirmar que el equipo podía empezar a construir mayor estabilidad.

El partido no arrancó mal para las auriazules. Pumas intentó plantarse con personalidad, buscó adelantar líneas y tuvo una oportunidad clara con Emily Gielnik, pero Esthefanny Barreras respondió bajo los tres postes. El problema fue que, cuando Pachuca encontró espacio, no perdonó.

Al minuto 33, Aline Gomes apareció para abrir el marcador y darle ventaja a las locales. Fue uno de esos goles que cambian el tono del partido, porque obligan al equipo que venía intentando construir a correr desde atrás. Pumas todavía tenía margen para responder, pero necesitaba algo más que intención: necesitaba claridad, calma y contundencia.

En el segundo tiempo, las universitarias salieron con más decisión y tuvieron momentos para meterse de nuevo al partido. Pero otra vez apareció Barreras para sostener a Pachuca, y cuando Pumas parecía acercarse al empate, las Tuzas volvieron a golpear. Al minuto 60, Charlyn Corral puso el 2-0 y dejó el partido cuesta arriba para las auriazules.

Pumas encontró algo de aire al 70’ con el gol de Priscila Chinchilla, que aprovechó una jugada dentro del área para descontar y darle vida al equipo. Y ahí, por unos minutos, volvió a aparecer esa pequeña esperanza que siempre acompaña a esta camiseta: la idea de que todavía se podía rescatar algo.

Pero Pachuca cerró mejor.

Al 88’, Allison Veloz sentenció el partido con el 3-1 definitivo y apagó cualquier intento de reacción universitaria. Incluso Pumas llegó a creer que podía acercarse otra vez en el marcador con una anotación de Stephanie Ribeiro, pero la jugada fue invalidada por fuera de lugar.

La derrota deja trabajo por hacer, pero también deja una lectura clara: Pumas tuvo pasajes en los que intentó competir, encontró el descuento y buscó mantenerse dentro del partido. El reto ahora será transformar esos momentos en una versión más constante, más ordenada y más precisa durante los 90 minutos.

Ante rivales como Pachuca no basta con competir por ratos. Se necesita sostener el partido completo, reducir errores, cerrar espacios y tener más precisión cuando se llega al área rival. Pero este tipo de partidos también sirven para medir dónde está el equipo, qué debe corregir y qué señales puede tomar para seguir construyendo.

Ahora Pumas deberá mirar hacia el siguiente compromiso ante Querétaro, que se jugará el viernes 21 de agosto, a las 17:00 horas, en el Estadio Olímpico Universitario. Y ese partido empieza a tomar un valor especial, no solo por la necesidad de sumar, sino porque volver a casa puede ser una buena oportunidad para recuperar confianza, ordenar ideas y mostrar una respuesta más firme ante su gente.

El torneo apenas comienza, pero la Liga MX Femenil no suele esperar demasiado. Cada jornada pesa, cada punto cuenta y cada partido puede convertirse en una oportunidad para corregir el rumbo.

Pumas Femenil tiene tarea, sí. Pero también tiene margen, tiene plantel y tiene una nueva fecha en Ciudad Universitaria para demostrar que este golpe en Hidalgo no tiene por qué marcar el camino del equipo. La clave estará en levantar la cabeza, ajustar rápido y volver a competir con la garra que exige el orgullo universitario.

Crédito de imagen: SDP Noticias

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