Hay victorias que llegan con autoridad, otras que se construyen desde la paciencia y algunas que necesitan de un delantero inspirado y un portero dispuesto a resolver lo que el equipo no termina de controlar. La de Pumas ante Atlante tuvo un poco de todo.

Los universitarios vencieron 2-1 a los Potros de Hierro en el Estadio Banorte, durante la Jornada 12 del Apertura 2026. Con un doblete de Juninho y una actuación determinante de Keylor Navas, el equipo de Esteban Solari volvió a sumar de a tres después de cuatro partidos sin conseguirlo. Una victoria necesaria, aunque no exenta de dificultades, ante un Atlante que compitió, generó peligro y tuvo argumentos para llevarse algo más.

Y vaya que había historia alrededor de este encuentro.

El regreso de Atlante a la máxima categoría volvió a reunir a dos instituciones con una rivalidad que llevaba años sin escribirse en Primera División. Además, la noche tuvo un significado especial para los azulgranas: el homenaje a Christian “Hobbit” Bermúdez, uno de sus grandes referentes y protagonista de aquella generación que conquistó el título del Apertura 2007 precisamente ante Pumas.

Había memoria, había fútbol y también una lluvia que complicó las condiciones de la cancha.

Pero una vez que rodó el balón, quedó claro que Atlante no estaba dispuesto a limitarse a celebrar su historia.

Los dirigidos por Miguel Herrera encontraron espacios desde los primeros minutos y comenzaron a exigir a Keylor Navas. Jhojan Julio fue uno de los futbolistas más insistentes del cuadro local, aprovechando algunas imprecisiones universitarias para generar peligro. Pumas tuvo la pelota durante distintos tramos, pero eso no siempre significó controlar el partido.

Y ahí apareció Keylor.

El costarricense volvió a demostrar por qué su presencia pesa tanto en este equipo. Sus intervenciones mantuvieron el marcador sin movimiento cuando Atlante parecía encontrar el camino al gol. Porque aunque Pumas terminó ganando, hubo momentos en los que su portero tuvo que corregir demasiado desde el fondo.

También hubo oportunidades del otro lado. Robert Morales y Uriel Antuna encontraron espacios para inquietar a Óscar Jiménez, pero faltó precisión para aprovechar las primeras llegadas universitarias.

La tensión aumentó al minuto 34, cuando Miguel “Piojo” Herrera fue expulsado por sus reclamos al arbitraje. Una decisión que dejó a Atlante sin su entrenador en el área técnica, pero que no terminó con su capacidad para competir.

Entonces apareció Juninho.

Al minuto 42, Pablo Bennevendo envió un servicio al área, Robert Morales recentró de cabeza y el brasileño aprovechó para abrir el marcador. El 0-1 llegó en un momento importante para Pumas, justo cuando el primer tiempo parecía acercarse a su final sin que ninguno de los dos equipos lograra imponer una diferencia.

Pero Atlante tenía otros planes.

En tiempo agregado, Luis Calzadilla sacó un disparo desde fuera del área que terminó venciendo a Keylor Navas. Un golazo, de esos que merecen reconocerse sin importar los colores de la camiseta. El 1-1 fue una respuesta merecida para unos Potros que habían buscado el arco rival durante buena parte del primer tiempo.

Y así, con un gol por bando, el encuentro se fue al descanso.

Para Pumas, el segundo tiempo representaba una prueba importante. Venía de empatar 3-3 ante Cruz Azul en Ciudad Universitaria, en un partido intenso que había dejado señales ofensivas interesantes, pero también problemas por resolver. Ante Atlante, los universitarios necesitaban transformar esas señales en una victoria.

Sin embargo, el partido seguía lejos de estar bajo control.

Eugenio Pizzuto encontró una oportunidad para adelantar a los locales, pero nuevamente apareció Navas. Del otro lado, Óscar Jiménez también respondió ante un disparo de Antuna. Los dos porteros tenían trabajo y el empate seguía reflejando un encuentro mucho más disputado de lo que cualquiera de los equipos habría querido.

Hasta que llegó una de las mejores jugadas de la noche.

Al minuto 71, Adalberto Carrasquilla condujo el balón desde el mediocampo y encontró a Juninho por el costado izquierdo. El brasileño entendió perfectamente la intención de su compañero, atacó el espacio y definió cruzado para devolverle la ventaja a los universitarios.

Dos goles, dos momentos decisivos y una actuación que terminó convirtiéndolo en la figura ofensiva del encuentro.

Pero también vale la pena detenerse en Carrasquilla. Su intervención en el segundo tanto mostró precisamente una de las cualidades que Pumas necesita aprovechar con mayor frecuencia: la capacidad de conducir, romper líneas y encontrar al compañero mejor ubicado para hacer daño.

El 1-2 no significó que el partido estuviera resuelto.

Atlante siguió buscando el empate y Pumas volvió a necesitar de Keylor Navas, especialmente cuando el arquero evitó que un desvío de Rubén Duarte terminara en su propia portería. Los Potros también reclamaron una posible pena máxima durante los minutos finales, pero el marcador ya no se modificó.

Mientras tanto, la noche dejó otro momento que merece su propio espacio: el ingreso de Christian “Hobbit” Bermúdez al minuto 75. Más allá del resultado, el reconocimiento a uno de los futbolistas más representativos del Atlante recordó que el fútbol también se construye desde la memoria, la identidad y el vínculo entre una institución y su gente.

Y eso también fue parte importante de este encuentro.

Atlante perdió, sí, pero no fue un rival superado con facilidad. Generó oportunidades, encontró un gol de gran calidad y obligó a Pumas a sostener la ventaja hasta el final. Su principal problema estuvo en la efectividad: tuvo opciones para cambiar el resultado, pero se encontró con un Keylor Navas que terminó siendo tan decisivo como Juninho.

Para Pumas, la victoria deja una lectura positiva, aunque también algunas advertencias.

El equipo de Esteban Solari mostró capacidad para responder después del empate, aprovechó bien sus oportunidades y encontró en Juninho a un delantero capaz de resolver en momentos importantes. Sin embargo, también concedió demasiado espacio y necesitó varias intervenciones de su arquero para conservar el resultado.

Y eso no puede ignorarse únicamente porque llegaron los tres puntos.

La victoria coloca a Pumas con 16 unidades después de 12 jornadas y lo acerca nuevamente a los puestos de clasificación. Es un resultado importante para un equipo que necesitaba recuperar terreno, especialmente después de varias fechas en las que las buenas intenciones no habían terminado de reflejarse en el marcador.

Pero quizá la mejor noticia sea que Pumas volvió a encontrar una manera de ganar un partido complicado. No desde la superioridad absoluta, sino desde la contundencia, las intervenciones individuales y la capacidad de aprovechar sus momentos.

Ahora llegará el compromiso ante Santos Laguna, el miércoles 21 de octubre, una nueva oportunidad para dar continuidad a este resultado dentro del Apertura 2026.

Porque una victoria no significa que todo esté solucionado. Solari todavía tiene ajustes por hacer y Pumas necesita encontrar mayor equilibrio entre lo que genera al frente y lo que concede atrás.

Pero los tres puntos están ahí. El doblete de Juninho también. Y las atajadas de Keylor recordaron, una vez más, que hay futbolistas capaces de cambiar el rumbo de una noche.

Atlante tuvo su homenaje, su golazo y una actuación que mereció reconocimiento. Pumas se llevó la victoria.

Y después de varias semanas sin conseguirla, los universitarios finalmente volvieron a encontrar algo que hacía falta: una razón para mirar la tabla con un poco más de esperanza y el siguiente partido con la confianza renovada.

Porque esta vez, con sus aciertos y sus pendientes, Pumas volvió a ganar.


Crédito de imágenes: TV Azteca, Enfoque Noticias y Kevin Jiménez vía X (@KevinJimenezCR).

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