24 de enero de 2014.
Estadio Universitario.
U.A.N.L. vs U.N.A.M. (1-2 marcador).
Martín «La rata» Bravo y Guido Pizarro, fueron los autores de los goles aquella noche en San Nicolás de los Garza en tierras regias.
Casi se cumplían 12 años de la última victoria auriazul en suelo nicolaíta, los Tigres tenían una paternidad sobre los Pumas que poco a poco parecía interminable e imposible de romper, y más acentuada por la actualidad unamita.
El viaje al «Uni», representaba regresar a la capital del país con 3 puntos perdidos y esperar el juego de local ante León para lamer heridas.
Pero la historia la escriben los vencedores.
Los dueños del Pedregal saltaban a la grama del «Volcán» con la esperanza de no llevarse una goleada, quizás rescatar un empate sería un resultado decoroso, pero la mentalidad que tenían algunos jugadores como Carrasquilla, Ruvalcaba y Morales contagió al resto de jugadores y empezaron a creer que podrían ganar.

El partido comenzó con dos equipos medrosos, midiéndose y tratando de no cometer errores que costarán mover las redes. Los ímpetus de la visita por verse impotentes ante los locales, provocó que el «Cocó» se pintara de amarillo al verse superado en un drible.
Poco a poco se fueron yendo al frente y el peligro en las porterías de Guzmán y Navas se fue haciendo presente.
Carrasquilla, Ruvalcaba, Angulo y Morales por los citadinos y «Nico» Ibáñez, Antuna, Flores y Brunetta por los norteños, eran ya incisivos en la ofensiva y el partido pintaba bueno.
Pumas fue tomando el control del partido hasta que al minuto 22′, un minuto después de la tarjeta ocre del «Cocó», se dió un ataque por el Centro del campo, descolgada que «Ruva» controló por derecha y envió centro a la llegada de Robert Morales, este controló, se perfila y fusila al «Patón» con un disparo raso y bien colocado a la portería.

Nahuel no pudo hacer nada y los felinos se adelantaban en el marcador.
El juego entró en un conformismo y a pesar de las llegadas, no había muchas de peligro.
Navas y Guzmán se agrandaron en sus atajadas y así se fueron al descanso, no sin antes el tico dibujarse de prevención con una tarjeta amarilla por un supuesto tiempo perdido al despejar.
Por parte de los regios, el defensa Juan Sánchez también se pinto amarillo.
Para la segunda mitad, el partido fue más accidentado, ya que seis jugadores se llevaron el cartón hepático (2 locales y 3 visitantes), pero Angulo se llevó doble amonestación y por ende la expulsión, ya casi para finalizar el encuentro.
El encuentro se desarrollo con la misma tónica, latigazos al frente y esperar un error defensivo, nuevamente los porteros fueron los héroes al sacar balones casi en la línea, y en dos ocasiones, Keylor tuvo más que suerte al fallar enormemente la delantera bengalí con la puerta abierta y desviar los disparos.

Transcurrían los minutos y ese gol de Morales empezaba a valer oro.
Tigres sufría por no poder empatar en su patio y Pumas sufría por no darle una acrecentada al marcador, y eso propició que al final del juego, Efraín mandara un esquema defensivo para dedicarse a defender el gol que hasta ese momento, les daba la victoria y así podrían romper una malaria de victorias en Nuevo León.
Chronos no perdona, y el tiempo siguió su marcha, Tigres encima de Pumas sin poder abrir el cerrojo citadino.
Navas parecía pulpo, se multiplicaba aquí, allá y acullá, y siempre resolvía, San Keylor ya lo llama la afición debido a su actuar en la portería universitaria.

Los cambios modificaron un poco el planteamiento pero la tónica era la misma, la Universidad de Nuevo León atacaba, mientras que la Universidad de México defendía.
Llegó el cronómetro a los 90′ minutos y el 4to referee decía que se añadirían 7 minutos más, que se terminaron convirtiendo en 8.
La afición Puma ya quería que se acabara el partido y así romper la maldición, la jetatura, el dominio del felino regio sobre el felino capitalino.
Pasaron los minutos y por fin, por fin y después de tantos años, esa sensación de volver a ganar en un estadio como el Universitario, regresó al pecho Puma.
Pumas por fin ganaba en el «Volcán», después de casi 12 años sin hacerlo, los Pumas, rugían en un cubil ajeno.
Ahora, tienen que centrarse en el próximo duelo, que coincidentemente es otro encuentro de felinos, está vez toca recibir al León y defender la propia madriguera en los rumbos sureños de la capital mexicana.
El Pedregal está listo para arropar a sus Pumas, sólo a sus amados Pumas.
