Pumas estuvo a punto de no entrar a la edición 2026 de la Concacaf Champions Cup. Pero entró.
Pumas sabía que por el América, ellos accesaron a esta edición continental. No sé si le hayan dado las gracias.
Pumas conoció a su rival con antelación, el tiempo suficiente para poder estudiar a sus piezas y movimientos. Pero no lo hizo.
Pumas pensó que por no estar en competencia formal, sus jugadores tendrían las piernas duras. Pero ya vió que no.
Pumas se presentó en el SnapDragon y a los 11 minutos ya estaba ganando. Pero perdió.
Ya se empieza a notar una clara diferencia entre los que han venido siendo titulares habituales y los que ya están comiendo banca, tan es así, que el respetable ya no confía en Caicedo (traído por Lillini a la par que Dinenno), tampoco en Martínez (a pesar que fue goleador y seleccionado nacional hace no mucho) y Carrasquilla, Navas y Morales no pueden con todo, aunado a que Vite, Silva, Duarte por mencionar algunos, han caído en una displicencia y zona de comfort muy notable.
El juego contra Santos Laguna del fin de semana pasado fue solo un maquillaje, quizás una falsa ilusión, aunque los primeros veinte minutos de juego fueron muy buenos y parecía que darían pelea en San Diego.
Pumas llegó con hambre de gol, y lo demostró al minuto 11 cuando el «Cocó» no dió por perdido un balón rebotado en el área californiana y logró enviar un excelso centro que no podía ser rematado de otra forma como lo hizo Robert Morales. La «Panterita» se sacó de la manga una tijera para rematar el centro del panameño, dejar viendo estrellas al portero sandieguino y así colocar al Club Universidad al frente de la eliminatoria.
Era el 0-1 y había ilusión.


Pero el buen juego, la ilusión y el aguante que pide la afición al equipo, solo duraron aproximadamente 20 minutos, porque el equipo estadounidense fue decantando la balanza a su favor poco a poco y cuando menos sintieron, el control total del juego fue para San Diego.
Milagros fueron necesarios para que el equipo de la MLS no empatara en el primer tiempo, y con ese marcador a favor de los felinos se fueron al descanso.
Para la segunda parte, la tónica del juego no cambió, San Diego encima y la UNAM aguantando posición.
Pero la resistencia auriazul duró poco, y al minuto 68′ en obra de Manu Duah logró el ansiado empate a 1.


El conjunto fronterizo vió que Pumas no pondría resistencia y fue con todo, y 8 minutos después, al 76′, ahora en la autoría de David Vázquez por primera vez en el juego se adelantaban y lograba poner el 2-1 en el electrónico.
Pumas no sabía que estaba pasando.
Los cambios que se realizaron dieron muestra de el porqué los suplentes están allí. No hay una solvencia que de tranquilidad viniendo de refresco a la cancha y eso se notó demasiado.
Y 5 minutos más tarde se comprobó.
Mighten entró como Juan por su casa en el área chica universitaria, se alzó, cabeceó a modo y nadie le estorbó, los dos «marcadores» que tenía encima (Silva y Martínez) solo salieron en la foto, y de esta manera el marcador subió 3-1 en favor del conjunto que ayer vistió de azul marino.
Le estaban pasando muy por encima a Pumas y seguían sin reaccionar.
No conforme con esa situación, el acabose lapidario se dió al minuto 86′, cuando algo demasiado extraño y raro pasó en el área chica, Navas parecía que estaba atrapando gallinas porque el balón se escondía entre pies y zapatos, alguien intentó despejar pero no fue suficiente, y el esfuerzo del portero tico fue infructuoso ante propios y extraños, el balón fue a dar a las redes visitantes y pusieron el cuarto gol en la frente mexicana.


4-1 en los cartones del SnapDragon y la tribuna era una locura.
El silbante pitó el final del encuentro y los rostros capitalinos eran de todo, menos de alegría.
El planteamiento que puso Efraín no sirvió de mucho y a pesar que faltan 90 minutos en el glorioso Estadio Olímpico Universitario, jugando así como han venido haciéndolo, resulta imposible la encomienda.
El próximo 10 de febrero, se viene la vuelta de esta llave, y la situación luce demasiado complicada, meter 4 y no recibir goles.


Recordemos que Pumas se ha levantado de situaciones así, y Cruz Azul puede hacer constancia de ello, pero aterricemos el avión y recordemos que Juárez no es Lillini, Martínez no es Dinenno, y ya no tenemos un Vigón, un González, un Leo López y la mística de aquel equipo, parece haber abandonado a la actual plantilla.
Pumas necesita un milagro.
Dios nos agarre confesados.

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