En la cúspide del Mundial, a horas de conocerse el nuevo campeón arrancó la Liga Mx y con ello el esperado inicio de campaña para los universitarios, donde pintaba para ser un juego entretenido con cierto toque de “revancha” y terminó con una goleada inesperada en casa.

Después de lo realizado el torneo pasado donde a pesar de las alegrías y la ilusión de llegar a la final, no alcanzó para levantar la copa. Un par de días después, Pumas tuvo la inesperada salida del cuerpo técnico, situación que desestabilizó moralmente al interior del club y de la afición.
Con un plantel que se mantuvo en un 90% daba la esperanza de que, a pesar del cambio en la dirección técnica, podía tener continuidad a un proyecto donde ya se había recuperado la garra y la identidad auriazul, y se tenía un sistema ya definido. La llegada de Esteban Solari daba pauta a ello, a mantener la idea de juego ya que conoce a la perfección lo qué es representar los colores azul y oro y contaba con un equipo adaptado entre sí.
Sin embargo, el juego ante Pachuca fue un desastre deportivo, donde las fallas y carencias técnicas, la falta de acompañamiento y acoplamiento terminaron pesando mucho en el esquema universitario a pesar de los esfuerzos del cancerbero Navas.

El primer tanto tuzo cayó al minuto 21’, en una jugada que parecía controlada y sencilla, el error garrafal de Nathan Silva cambió todo. El zaguero recibió el balón poco atrás de media cancha, y en su intento de enviar un pase a la latera derecha cedió el esférico a Elías Montiel, quien con toda libertad avanzó varios metros y sin presión alguna soltó la pierna para que el tiro raso de larga distancia se incrustara en la red.
Con el gol en contra, Pumas intentó recuperar terreno pero la conexión entre líneas seguían sin darse de manera adecuada. Buscaron ir al frente con destellos de Stanley García, un par de arribos por las bandas de Álvaro Angulo y Rodrigo López o con centros de Sebastián Córdova, pero ninguno lograban hacer que se concretaran las ideas que Tano Solari les gritaba desde la banda.

Los minutos avanzaban y aunque se tenía mayor posesión de balón, no se veía cómo o por donde empatar en encuentro. Y cayó el segundo tanto de la visita.
Al minuto 32, nuevamente la carencia defensiva se hizo notar en un centro por izquierda, el extremo hidalguense con la marca de Rodrigo López envió el pase aéreo a José Rondón, y aprovechando la endeble marca de Rubén Duarte cabeceó el esférico a contrapié de Keylor quien nada pudo hacer para evitar el gol.
Con poco o nada más, se terminó el primer tiempo.
Para la segunda parte, Solari inició con dos cambios esperando equilibrar la balanza. El ingreso de Víctor Arteaga y Alan Medina mandaron la señal de ir al frente, buscar las oportunidades que los regresara al juego.

Con los ajustes, Pumas se veía mejor, más sólidos al orquestar la ofensiva pero seguía faltando ese último pase correcto, y entre los yerros propios y el muro defensivo, no concretaban las llegadas al arco, incluso con el ingreso de Guillermo Martínez y Cristian «Chicote» Calderón.
El encuentro pasó a ser más abierto, pero a pesar de los arribos, realmente el equipo no mostraba nada claro, sin idea, intensión o buen futbol y se seguía perdiendo el balón muy fácil.
A diez minutos de que terminara el encuentro, vino el último gol. Otro balón aéreo fue el verdugo auriazul. Otra vez Rondón siendo el que marcara. Otra vez Duarte el que quedaba desubicado. Rondón entró libre entre Duarte y Angulo, ambos sin tener real consciencia de que les ganaba el espacio el delantero albiazul, solo bastó un salto para cabecear y sentenciar el juego.
Ya con el partido finalizado y ante los ojos del árbitro, el técnico auriazul se enfrascó en una serie de reclamos hacia sus exjugadores provocando así que lo expulsarán, por lo cual no estará presente en el juego ante Toluca.

Hoy el club tiene una labor titánica por delante ya que, a todas luces algo no está cuajando al interior, si bien ahora se pretende ser un equipo ofensivo, ser el que busca el resultado y propone el encuentro, no se está dando esa comunión entre cuerpo técnico y plantel, y eso se trasladó también a la tribuna, quien a pesar de apoyar al equipo también exigió y abucheó en ciertos momentos.
